Teatro
Iñigo Guardamino gana el VI Certamen Internacional “Leopoldo Alas Mínguez para textos teatrales LGTB”
0El dramaturgo Iñigo Guardamino (Bilbao, 1973) ha resultado ganador de la VI edición del Certamen Internacional Leopoldo Alas Mínguez para textos teatrales LGTB (también conocido como Premio LAM) que convocan conjuntamente el Festival Visible (COGAM y FELGTB) y la Fundación Autor de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), por El año que mi corazón se rompió, una obra que se centra en la evolución de una familia conservadora y tradicional a partir de que su hijo mayor se va de casa, tras anunciarles que es gay. “Quería enfocar la temática homosexual en un entorno cerrado al que le falta romper las convenciones y explicarlo desde el punto de vista de los que se quedan atrás y no avanzan; si desean mantener aquello que quieren, deben cambiar”, explica Iñigo Guardamino.
El año que mi corazón se rompió está ambientada en la década de los 80 del siglo pasado. “He querido hacer un homenaje a los artistas de esa época como Freddy Mercury, Michael Stipe o Pet Shop Boys, que eran libres y te enseñaban a ser libre”, expone el dramaturgo vasco. Sobre el galardón, el autor afirma que “tiene mucho valor porque se trata de una iniciativa que abre un espacio a un colectivo todavía demasiado ignorado. Debemos normalizar su situación y que sean aceptados al 100% por la sociedad”. (más…)
Entrevista a Cristina Castillo tras la representación de Ser o no ser… visible en Albacete
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«El tema de la homosexualidad no facilita la contratación de la obra»
Cristina Castillo lleva 23 años en el mundo del teatro. Fundadora del grupo de teatro ‘La Trapera’ de Navarra, se diplomó en Arte Dramático en la Escuela de Teatro TAI de Madrid. En 2006 comenzó su aventura como autora con ‘Ser o no ser… visible’, obra que representó el pasado 30 de junio en la sala Pepe Isbert del Teatro Circo de Albacete. En cuatro años ha recorrido más de 75 escenarios españoles con esta historia de temática lesbiana en la que narra la historia de una chica que prepara la boda con su novia. A lo largo de la representación le van surgiendo conflictos y contradicciones consigo misma y con el entorno familiar y social, pasando por recuerdos de la infancia hasta un pasado más reciente, donde el enfrentamiento con ser diferente es constante.
-¿Por qué eligió el título ‘Ser o no ser… visible’?
-Porque así hacía un símil con la obra de ‘Hamlet’, más bien una ironía que tiene que ver con la duda o la dificultad de ser visible. Hay que recorrer un camino para llegar a la visibilidad.
-El título es una ironía igual que la obra.
-Sí, plantea situaciones muy irónicas porque la obra hace referencia a todas las historias que nos pasan a los gays y lesbianas a lo largo de la vida con un doble sentido o doble moralidad donde tienes que mostrar una cosa y en realidad eres otra. Más que mucha ironía lo que tiene es mucho sentido del humor.
-¿Ha recurrido a experiencias personales para crear el texto?
- En algunas partes sí y en otras he aprovechado experiencias de otras personas, amigos y amigas gays y lesbianas.
Obra de Teatro “Ser o no ser… visible” a cargo de Cristina Castillo
021 h. en la sala Pepe Isbert del Teatro Circo – ENTRADA GRATUITA
El tema fundamental que se trata es la visibilidad. La evolución del personaje, durante los cincuenta y cinco minutos, aproximados, que dura la representación, le lleva a la convicción de que sin visibilidad no hay normalidad, a pesar de que el camino no sea fácil…
El texto es crítico, irónico, cómico, sensible… con un lenguaje de calle, comprensible para cualquier tipo de público, que encaja en diferentes ámbitos.
El Beso de Judas
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El escándalo judicial de Oscar Wilde llevado a escena por el dramaturgo David Hare, guionista de Las horas.
Estamos en el hotel Cadogan, donde Oscar Wilde y su amante Lord Alfred Douglas llevan cinco semanas hospedados. El marqués de Queensberry, dolido por los rumores que circulan por toda la ciudad sobre la relación entre su hijo y el dramaturgo irlandés, acusa a éste formalmente de “sodomía”. Wilde presenta una querella contra el Marqués acusándole de calumnia. El marqués toma represalias y consigue con malas artes una lista de jóvenes londinenses, dispuestos a testificar en contra del escritor. La homosexua-lidad, en aquella puritana e hipócrita sociedad victoriana, era un grave pecado castigado con la cárcel. Wilde acude a los tribunales. El marqués es un grande de la realeza. Wilde es el autor de moda. El escándalo está servido.
El autor de El beso de Judas, el inglés David Hare, lleva más de 25 años dedicado al teatro y es también autor de novelas y guiones de cine y televisión. El reconocimiento general por su trabajo se ha materializado en los numerosos premios y galardones que se le han concedido y se ha visto refrendado con la concesión del título “Sir” por la Reina de Inglaterra en 1998. Entre sus obras de teatro estrenadas en España cabe destcar La decisión de Emy o Via Dolorosa, vistas en el Bergidum en temporadas anteriores. Como guionista para el cine ha escrito La Herida, polémica película dirigida por Louis Malle con Jeremy Irons y Juliette Binoche y Las Horas, brillante adaptación de la novela de Michael Cunningham, merecedora de importantes premios y nominaciones, dirigida por Stephen Daldry y protagonizada por Nicole Kid
man y Meryl Streep.
La pieza, interpretada entre otros por Joaquín Kremel y Juan Ribó y dirigida por Miguel Narros, arranca con la denuncia ante los tribunales de Oscar Wilde por parte del marqués de Queensberry, con cuyo hijo mantiene el escritor una relación amorosa. Tres años después, Oscar Wilde, después de perder tres juicios, es finalmente acusado de “ultraje contra la moral pública”. Esta grave acusación supuso la cárcel. Dos años privado de libertad y condenado a trabajos forzosos. Esa estremecedora y humillante estancia en prisión, destruyó a Wilde para siempre. El poeta escribió tal vez el poema más desolador de la historia de la literatura: “La balada de la cárcel de Reading”. Tras deambular por Europa, despreciado y abandonado por todos, Wilde acude a Italia a la llamada de su antiguo amante.
“En todos los juicios – escribió Wilde- lo que se juzga es la vida del que va a ser juzgado, de la misma forma que todas las sentencias son sentencias de muerte. Me juzgaron tres veces. La primera vez dejé el banquillo de los acusados para ser arrestado. La segunda vez, para devolverme al calabozo. La tercera vez, para pasar dos años en la cárcel. La sociedad, tal como la hemos constituido, no tiene un lugar para mí, no tiene nada que ofrecerme”.
Fuente: elbierzo


